Entre el 29 de diciembre y el 3 de enero, la ciudad de Córdoba acogió el encuentro anual del Grupo Dos Orillas (GDO), un espacio de vida y misión que reúne a jesuitas destinados en Argelia, Marruecos, Turquía y Europa. La cita, cargada de simbolismo por el entorno de la mezquita-catedral y el contacto con actores locales como el Instituto Halal, una comisión de canónigos y el delegado diocesano para las relaciones interconfesionales sirvió para realizar un diagnóstico profundo sobre la presencia de la Compañía de Jesús en contextos musulmanes y para responder a la llamada estratégica de la Conferencia de Provinciales Europeos (CPE).
Uno de los hitos del encuentro fue la visita de Gonzalo Villagrán, socio del presidente de la Conferencia de Provinciales de Europa, dada la consideración del GDO como un «eurogrupo» clave para la planificación apostólica europea. Villagrán instó a los miembros a aportar su «tesoro» de experiencias en un momento en que el diálogo con el islam, aunque presente en la agenda institucional desde 1999, afronta serias dificultades por la disminución de efectivos en las provincias.
Durante la puesta en común, los participantes compartieron una visión honesta de la realidad en sus destinos. Señalaron cuestiones críticas como el desgaste en las comunidades jesuitas en países con contextos sociopolíticos y eclesiales complejos causado por la sobrecarga de gestión. Asimismo, analizaron el cambio en el clima de la Compañía: del entusiasmo por el diálogo interreligioso hace 30 años (Congregación General 34) a la apuesta actual por la preservación de la identidad cristiana y la transmisión de la fe, por la secularización, el «miedo al otro», a las restricciones a la libertad religiosa.
En el ámbito de la labor social, el GDO reflexionó sobre la gestión de las obras de la Iglesia a las que sirve la Compañía. El grupo abogó por un modelo que aúne el cuidado del carisma y misión de la Iglesia con los estándares profesionales de gestión, especialmente cuando está en juego el bien mayor, las respuestas ágiles y eficaces a desafíos como las crisis migratorias o emergencias humanitarias.
Mirando al futuro, el GDO se ha propuesto aportar a la Compañía en Europa el aprendizaje de la colaboración práctica con musulmanes en proyectos de justicia y ciudadanía compartida más que la justificación teológica del diálogo interreligioso. Para ello, bajo el marco de Jesuits Among Muslims (JAM), diseñaría una estrategia de comunicación profesional que ofrezca un testimonio realista y «sin ingenuidad» a una sociedad europea cada vez más cerrada.
El Grupo desea reunirse en Roma a finales de 2026 o a comienzos de 2027, volviendo a las fuentes de la Compañía para afinar el discernimiento de los retos que afronta la presencia jesuita en las dos orillas del Mediterráneo y recibir misión renovada y explícita.
