La Plaza Arrupe de Sevilla acoge la primera procesión de la Virgen Inmaculada, un hito de comunión y misión compartida

Comunicación | Jesuitas Paso | Sevilla
junio 10, 2026

Bajo el amparo de María Inmaculada, las diversas instituciones de la Compañía de Jesús en Sevilla se unieron a comienzos de mayo en un sencillo y hondo acto de piedad popular que congregó a numerosas familias de la comunidad jesuítica y diocesana.

El entorno de la Plaza Arrupe y el Colegio Portaceli vivió una jornada de profunda significación eclesial para la Plataforma Apostólica Suroccidental. Impulsada por la Comunidad de Jesuitas de Sevilla, se celebró la primera procesión de la Virgen Inmaculada de la Plaza Arrupe, un proyecto concebido como un espacio de encuentro y oración compartida que ha logrado entrelazar la vida, la fe y la misión de las distintas obras de la Compañía en la ciudad.

En este histórico acontecimiento confluyeron las comunidades educativas de los cuatro colegios jesuitas de Sevilla (SAFA Blanca Paloma, SAFA Nuestra Señora de los Reyes, SAFA Patronato Vereda y Colegio Portaceli), junto al Centro Arrupe, la pastoral juvenil de MAG+S, la Iglesia Portaceli y la valiosa colaboración de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca.

La celebración comenzó con una sencilla Eucaristía presidida por el Superior de los Jesuitas en Sevilla. La liturgia contó con una activa y respetuosa participación del alumnado, con alumnado de 3º y 4º de ESO de los cuatro centros educativos como acólitos, reflejo vivo del relevo y el compromiso de los jóvenes en nuestras instituciones.

Tras la comunión, la restaurada imagen de la Virgen Inmaculada fue entronizada en el paso cedido fraternalmente por la Hermandad de los Dolores de Torreblanca. Guiada con esmero por dos capataces de la casa, un alumno del Colegio Portaceli y un joven universitario de MAG+S, la procesión recorrió los alrededores de la Plaza Arrupe acompañada por los sones de la banda de flautas del Colegio SAFA Patronato Vereda, que envolvió el recorrido en un ambiente de recogimiento y belleza.

El origen de esta iniciativa se remonta a tres años atrás. Tras el cierre de la comunidad de jesuitas del centro de Sevilla, se tomó la decisión de restaurar la talla de la Inmaculada que se encontraba en la capilla doméstica, con el anhelo de devolverla al culto público en el nuevo Centro Arrupe.

Desde su origen, esta restauración se vinculó a un proyecto apostólico claro: propiciar una procesión sencilla que uniera a las distintas instituciones de la Compañía y sirviera de puente con la Iglesia local. En este sentido, la organización mantiene el deseo de que, en próximas ediciones, la Santísima Virgen pueda procesionar hasta la Parroquia de San Bernardo, en el barrio de Nervión, como un signo visible de comunión, cercanía y unidad con la Archidiócesis de Sevilla.

Desde la Plataforma Apostólica queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas, familias e instituciones que hicieron posible este hermoso acto de devoción. Que María Inmaculada siga inspirando nuestro camino común en todo amar y servir.